A comienzos de mayo, Fuchina se ve inundada por vecinos y forasteros, con los gerifaltes a la cabeza siempre dispuestos a dejarse ver. Al son de un sin fin bandas y charangas tocando marchas moras, la gente se deja llevar por la alegría. Momentos de abrazos, vino, caballos y flores, que ya la vida volverá a su curso.


Las calles me llevan adonde la algarabía es solo un eco de la celebración: un mozo se apoya en una pared desconchada, una bandera cuelga en un balcón y alguien brinda al sol. Ingredientes de un lugar tan común como son las fiestas patronales en España, pero que en Fuchina son un telón de fondo para enfocar el silencio que también se encuentra en ellas.



ENG

At the beginning of May, the city is flooded by locals and outsiders, with the falcons at the head always ready to be seen. To the sound of endless bands and charangas playing Moorish marches, people are carried away by joy. Moments of hugs, wine, horses and flowers, and the knowledge that life will return to its course.


The streets take me to where the hubbub is just an echo of the celebration: a young boy leans on a chipped wall, a flag hangs on a balcony and someone raises a glass to the sun. Ingredients from a place as common as the patron saint festivities in Spain, but in Fuchina they're a backdrop to focus on the silence that's also found in them.

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