Durante mucho tiempo las fiestas patronales en España han tenido cuatro componentes muy claros y diferenciados para un municipio: Por un lado el religioso y el lúdico, que eran los dos principales; y como secundarios el elemento económico que suponía el acontecimiento y el espacio de expresión popular que se abría. Ahora la población es cada vez menos devota, aunque nos seguimos acercando a estas fechas con la misma efusividad y alegría. ¿Si uno de los componentes pierde protagonismo, otro lo reemplaza? ¿Está cambiando el significado de las fiestas?


Analizando la historia vemos que cuando un pueblo, religión o cultura se erige como dominante adapta ciertas fechas anteriores importantes. Así podemos entender que la dualidad principal lúdico/religiosa de las festividades patronales, se está viendo sustituida por el duplo lúdico/negocio del consumo. Eliminando, poco a poco, la fruición espiritual por su análoga fruición consumista; readaptándose las festividades en un espectáculo que contente a los visitantes, en lugar de ser un evento donde los vecinos se expresen. Sin dejar nunca de enaltecer los valores, sentimientos e iconografía patrios, igual que se ha hecho siempre.


Ahora estamos en un punto muy interesante, donde las dos dualidades de vivir las fiestas aún conviven en algunos lugares, modificándose lentamente su significado y haciéndose difícil vislumbrar en que se pueden convertir. Para hablar de este momento, y de lo que acontece en él, he elegido las fiestas de un pueblo cualquiera dela geografía española; utilizando el nombre de Fuchina, una bebida típica de sus festejos, para el título del proyecto. Pues vivir las verbenas de ese lugar no es tan distinto de vivir las de cualquier otro pueblo español, diferencias litúrgicas aparte. Por eso preguntarse sobre el sentido de sus celebraciones y su evolución, es preguntarse sobre el sentido y la evolución de las celebraciones de un país.

Using Format